EL PUEBLO SHONGO
Uno de los pueblos congoleses más interesantes es el de los shongo o bushongo, que viven entre el río Kassai y su afluente el Sakuru. En tiempos prehistóricos emigraron del norte y dejaron un grupo llamado shilele, desgajado al Oeste. Shongo significa cuchillo arrojadizo, nombre de su arma nacional, pero ellos se llaman a sí mismos kuba, que significa relámpago. Las figuras de sus antepasados eran retratos de sus reyes, cuya genealogía se ha conservado.
La leyenda de la creación del mundo y de los bushongo
Bumba Chembé, el dios inmenso, blanco y resplandeciente, hecho a imagen del hombre, tuvo un terrible dolor en el vientre, que le hizo vomitar , en medio de las grandes tinieblas. Vomitó la luz, el sol y la luna y las estrellas. El sol levantó la niebla de las aguas y aparecieronlas tierras yermas, sin vida.
Bumba vomitóde nuevo, esta vez los primeros animales, el leopardo, el águila, el cocodrilo, la tortuga, la liebre, etc., y una multitud de hombres, de los cuales sólo uno era blanco. Los primeros animales, a su vez, vomitaron nuevas especies, y un hijo del dios, Chonganda, vomitó una planta verde que produjo las legumbres y las flores. Dios creó las prohibiciones o tabús que fue distribuyendo por los poblados.
Otros mitos congoleses
Entre los upotos del Congo, un mito cuenta cómo la inmortalidad que estaba reservada para los hombres, le tocó a la Luna: Un día Libanza hizo comparecer ante él a los habitantes de la Tierra y a los de la Luna. Éstos fueron inmediatamente, y Libanza, dirigiéndose a la Luna le dijo: "Para recompensarte por haber acudido a mi llamada la primera, no morirás excepto dos días cada mes; y ello tan sólo para que descanses y puedas aparecer luego más brillante". Cuando mucho tiempo después los habitantes de la Tierra se presentaron, Libanza se enfadó y les dijo: " Por no haber acudido antes a mi llamada, seréis castigados: moriréis un día para no volver; salvo para volver hacia mí".
Los bambala del Congo, cuentan mediante un mito, el deseo que tuvieron los hombres de saber lo que era la Luna. Para ello, engancharon al Sol una pértiga enorme y por ella empezaron a trepar. A la primera pértiga empalmaron una segunda, luego una tercera y así sucesivamente. Mas cuando esta torre de Babel estaba ya a una altura considerable, se desunió arrastrando en su caída a cuantos trabajaban en construirla, que perecieron víctimas de su curiosidad.
Entre los negros de las orillas de lago Kivú, existe una leyenda sobre el origen de la muerte: Dios tras haber creado a los seres humanos les dijo que no morirían, y así fue. A causa de ello, llegaron a ser numerosísimos. Entonces la Muerte les suscitó una querella. Pero como Dios vigilaba, tuvo que escapar de la Tierra. Mas habiendo tratado Dios un día, la Muerte hizo una víctima. Se cavó una tumba y fue enterrada. Pero algunos días después, la tierra se elevó sobre la tumba, cual si el cadáver que contenía fuese a resucitar. Se trataba de una vieja que al morir, había dejado varios hijos casados. Una de las nueras se dio cuenta de que, en efecto, iba a resucitar, y haciendo bullir agua rápidamente, la arrojó sobre la tumba de su suegra. Luego, construyendo un pilón y un mortero, exclamó dando golpe tras golpe: "Muere! Lo muerto, muerto debe quedar! " Al día siguiente hizo lo mismo, y la vieja que ya iba a salir, murió definitivamente. Cuando posteriormente Dios volvió con los hombres y pasó lista, una mujer faltó a su llamada. Entonces le dijeron que había muerto. Dios dijo al saberlo, a los demás:" Encerráos bien en vuestras casas que voy a perseguir a la muerte y a acabar con ella para que no haga más víctimas". Así lo hicieron mientras Dios iba en busca de la que iba a inmolar, que al verla venir escapó a toda prisa. En esto, otra vieja salió de su cabaña para ir a esconderse entre las hierbas altas, creyéndose más segura. Mas pronto se encontró ante la Muerte que le dijo: "Ocúltame y te pagaré bien el servicio". La vieja apartó un poco, por la parte de los sobacos, la piel que la cubría, y la Muerte, escurriéndose por allí, se le metió en el vientre. En aquel momento llegó Dios y preguntó a la vieja si había visto a la Muerte. Pero antes de que ésta tuviese tiempo de responderle, Dios añadió dándose cuenta de lo que había pasado: "¿Para qué puede servir esta mujer puesto que ya es incapaz de tener hijos? Más vale que la mate para sacar de ella a la Muerte y matarla también". No había hecho Dios sino matar a la vieja, cuando otra mujer, ésta joven, salió de su cabaña, encontrando a Dios a punto de acabar con la vieja. La Muerte entonces, escapando de su escondite, en un abrir y cerrar de ojos se coló en el cuerpo de la joven. Dios al verlo, dijo: "Puesto que los hombres se oponen a mis designios que sufran las consecuencias y mueran".
Entre los congoleses están los mundangas que viven junto al río Mayo-Kebbi. Estos mundangas poseen tres dioses: Masin Biambé, dios creador, todo poderoso e inmaterial; Febelé, el dios macho, y Mebelí, el dios hembra. Estos dos tuvieron un hijo: el hombre, al que Masim Biambé dio el alma (tchi), la respiración y el aliento vital. Los ministros de dios son los fetiches.
Mitologías y leyendas Africanas, Francesc Ll. Cardona.

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